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miércoles, 19 de agosto de 2009

Me acuerdo de Granada



Me dao' cuenta de lo poco que soy.

Se reparten mi
ser, aquel que sólo piensa que será
algún día. Que el presente es el
medio pa' lo que quiere alcanzar algun día.

Hay otro que sólo piensa en el pasado,
porque le encanta recordar. Ya sean penas o
alegrías, lo que daría por cambiar
lo que es, donde está...

La esencia está dentro, como lo siento, el
tiempo está fuera.

Escucho sonidos, silencio bajo el sonido. Observo
el ritmo que mi respiración lleva, como
fluye dentro y fuera.

miércoles, 22 de julio de 2009

Es lo de siempre, no es nada nuevo.



Llevo mucho tiempo fuera de mi
perdido y como si no tuviera alma
haciendo el perro por los bares
perdiendo el hilo
pidiendo a gritos un poco de calma


Nada me sale, o me sale mal
todo lo que hago no sirve para nada
pongo empeño y quiero hacerlo bien
pero al final todo se caga


Y nada es suficiente y no se por que
me falta algo y no se qué
tengo de todo dentro de un orden
pero en el fondo nada que importe

Nena, nena, nena, nena
no es por ti
es lo de siempre
no es nada nuevo

Cada vez mas solo y mas pellejo

dos dias triste, dos dias pedo
no llegan cartas desde hace tiempo
creo que voy a matar al cartero

Y a tu lado perdí mi tiempo
lo volveria a perder de nuevo

para mi lo facil es odiarte
pero debo de estar haciendome viejo

Y nena, nena, nena, nena
no es por ti
lo que tuvimos
ya ni me acuerdo

Y cada vez mas solo y mas pellejo
dos dias triste, dos dias pedo
no llegan cartas desde hace tiempo
creo que voy a matar al cartero

y yo bebiendo, fumando,
me voy elevando
perdiendome un rato
buscando algo
perdonandome el no volar
Porque bailando y soñando
vamos tirando

Y nena, nena, nena, nena
no es por ti
es lo de siempre
vamos tirando


Y cada vez mas solo y mas pellejo
mejor reirse, es lo mas serio

no llegan cartas desde hace tiempo
creo que voy a acabar...

Y cada vez más solo y más pellejo
dos dias triste, dos dias pedo
no llegan cartas desde hace tiempo
creo que voy a matar al cartero.

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En serio, no es por ti. Perdoname por haber estado mareándote durante los meses que salimos y por marearte mucho más los meses que no estuvimos saliendo.

Si quieres algo estaré por aquí, pero preferiría que no me necesitaras.

Ciao.

domingo, 14 de junio de 2009

Oneiros #1



- ¿Y tú qué miras?

El hombre de la chaqueta esmeralda ladeó la cabeza en gesto interrogativo, Mortimer le imitó como un espejo.

- Miro el tiempo, miro tu chaqueta esmeralda, miro el telón rojo de fondo sobre las baldosas ajedrezadas de esta dimensión absurda, miro ese avión de papel flotando que no está ahí, miro nuestros sillones de terciopelo rojo y la lámpara de pie que no arroja luz.

El hombre de la chaqueta esmeralda ladeó el rostro hacia el otro lado y encendió un cigarro por el filtro, colocandoselo al revés en la boca y exhalando una bocanada de humo azul.

- ¿Y qué ves?

- Veo el tiempo, veo tu chaqueta esmeralda, veo el telón rojo de fondo sobre las baldosas ajedrezadas de esta dimensión absurda, veo ese avión de papel flotando que no está ahí, veo nuestros sillones de terciopelo rojo y la lámpara de pie que no arroja luz.

El hombre de la chaqueta esmeralda sonrió, ladeando una vez más la cabeza hasta darle una vuelta de 180º, quedando de este modo su frente a la altura del cuello de su abrigo, y transformándose su mueca en una cara de tristeza.

- ¿no se ve raro el mundo cabeza abajo?

Mortimer imitó una vez más la posición de su rostro.

- No importa, puesto que abajo es arriba y este mundo refleja el punto de vista, no sé como era nada cuando estaba cabeza arriba, ahora mi única realidad es cabeza abajo, o sea, que abajo es arriba ahora.

Un gato de color azafrán salió desde un extremo de la habitación y paseó hacia atrás dando un escalofriante maullido inverso para luego meterse de nuevo tras el telón rojo.

- Eso no tiene sentido, pero tiene todo el sentido del mundo, ¿verdad?

Mortimer volvió a poner su cabeza en la posición normal.

- Lo tiene.

Invirtió una vez más su rostro.

- ¡No lo tiene!

El hombre de la chaqueta esmeralda puso una dura mueca de tristeza, que desde su posición parecía una amplia sonrisa.

- Arriba es abajo entonces, ¿no?

Mortimer despertó sudando en su cama del Gran Hotel del Norte. Quedó un instante reflexionando acerca del sueño.

- Que raro...

Y lo olvidó todo durante un tiempo.

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Esto forma parte de un relato que he empezado a escribir inspirado en el universo de Twin Peaks. Sé que puede parecer un poco rayante, pero espero que os haya gustado.

Buf, dos entradas en dos días, ya me vale.

¡Un saludo!

sábado, 4 de abril de 2009

Y así habló Zaratustra

Dedicado a todo aquel que conoce la vida de Nietzsche
(y le perturba).


El Tridente Catacroker

Sin comentarios, supongo.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Tener o no tener, esa es la cuestión.

Reflexionando acerca de todo un poco me paro a plantearme el verdadero valor de la economía personal de cada uno en sus relaciones sociales.
Me explico.
La gente tiene una valoración de ti como persona, pueden pensar que eres una persona interesante, una persona valiosa, una persona querida. Pero tendemos a pensar que esas ideas que tiene la gente tienen como único factor determinante tus cualidades como ser humano, es decir, tus valores, tu personalidad, tu forma de ver el mundo e indudablemente tus cualidades intelectuales, etc.
¿Influye tu poderío económico (o la ausencia de tal) en ese baremo? Cuando tienes dinero puedes permitirte invitar a las personas a tomar algo, con lo cual eres más amable, amabilidad que aunque te sea innata no puedes demostrar cuando no posees recursos.
Puedes acudir a eventos que requieran pago previo, con lo cual se te considera más sociable, a los cuales te sería imposible acudir sin dinero. O peor, eventos a los que podrías acudir si otra persona te abonara el coste de tal evento, con lo cual seguirías siendo amable, pero un poco molesto para tu mecenas.
Ricemos el rizo: si la situación se prolongara, y tú, por tu naturaleza sociable desearas acudir a eventos o lugares y tuvieras la ocasión de que un buen samaritano te financiara la expedición repetidas veces, esa persona, independientemente de sus cualidades anteriormente mencionadas, poseería cierta deferencia o aprecio ante los demás por el simple hecho de poner un dinero que tú no tienes, y tú, irónicamente pasarías a estar mal visto socialmente por ir invitado a lugares de pago repetidas veces.
No importa tu situación, no importan las circunstancias, no importan el resto de tus cualidades. No tienes, no eres bien recibido, llegados a un límite.

Ahora pongamos que aparte de todas tus cualidades culturales, sociales e intelectuales posees además un fuerte sentido del civismo, y tu naturaleza y/o moralidad no te permiten dejar que otra persona sea tu cartera. Dejas de ir a los sitios, dejas de hacer cosas (por que seamos sinceros, hoy en día se pueden hacer muy pocas cosas sin dinero, y me considero una persona imaginativa a ese respecto, pero la austeridad se hace repetitiva, y por ende, aburrida), pasas a desvanecerte del ámbito social por el que antes solías moverte, con lo cual las relaciones con tus amistades decaen y acabas no solo pobre, como ya eras, sino además solitario.

En una ocasión, hace ya tiempo, hablando con la madre de una de mis novias le pregunté qué opinaba acerca de mi relación con su hija, que qué le parecía. Ella respondió, con toda sinceridad: "Eres buena persona, pero todas las madres quisiéramos que nuestras hijas estuvieran con una persona con un futuro razonablemente prometedor. No te estoy despreciando por ser reponedor en Caprabo. Simplemente pienso que podrías haber tenido más suerte, pero lo que una madre quiere no es lo que siempre sucede, además, quererse es lo importante."

Quererse es lo importante, ¿hasta cuando me querría su hija? pensé. Si pasara el resto de mi vida en el paro, los problemas económicos nos acosarían, o en un caso más prometedor, ella me mantendría a mi, con lo cual estaría peor visto. Teniendo en cuenta aparte mis aptitudes, y mi predisposición a trabajar. Si no tuviese trabajo por ausencia de estudios seguiría siendo tan humano, gracioso, entretenido y carismático como lo soy ahora. Pero no sería una persona de bien hasta que no ganara el suficiente dinero.

Conclusión. Ironías de la vida, puedo ser una buena persona, pero eso no tiene que ver con ser una persona de bien.

Nota: Esto no va por nada en particular, no me ha pasado nada, no estoy resentido. Simplemente me da por comerme la cabeza un viernes a las dos de la mañana por que no tengo dinero para ir a tomarme una cerveza.